Recuerdo y homenaje a los tres asesinados en la Huelga del 70.(y II)

Recuerdo y homenaje a los tres asesinados en la Huelga del 70.(y II)

El relato de la organización de los trabajadores de la Construcción y la posterior huelga en julio de 1970 fue introducida en la primera parte de este artículo que hoy completamos narrando el desarrollo y culminación de la Huelga donde fueron asesinados tres trabajadores el día 21 de julio. Se llamaban Antonio Huertas Remigio, un chico de 22 años de Maracena; Manuel Sánchez Mesa, de 24 años y vecino de Armilla; y Cristóbal Ibáñez Encinas de 43 años y padre de cinco hijos.

Tras las primeras rondas de negociaciones y las asambleas en el edifico del Sindicato Vertical, la asamblea prevista para el 7 de julio no pudo celebrarse por la presión de las autoridades franquistas y la policía. Se aplazó, pues, para el día 16 y posteriormente para el día 20, coincidiendo esta vez con la cuarta sesión de la comisión deliberadora del convenio. La actitud de la patronal era tan obstinada, terca y cerrada que se podía prever que las negociaciones iban a quebrarse de un momento a otro.. Y así fue. El clima de tensión que dominó la cuarta sesión de la comisión deliberadora provocó la ruptura de las negociaciones. El punto de desacuerdo fue principalmente la cuestión del salario. Los trabajadores habían rebajado su petición inicial de 300 pesetas diarias, y ahora pedían 240 de sueldo íntegro para los peones de albañil, mientras que los empresarios no estaban dispuestos a ofrecer más que 170 pesetas divididas en tres partes: el salario, un plus de asistencia al trabajo y un plus de constancia. Los empresarios rechazaron también la petición de que, con el propósito de mitigar la eventualidad en el empleo, se adquiriera la categoría de obrero fijo a los cuatro meses de trabajo, antes eran precisos seis. Igualmente se rechazó la petición de los trabajadores de convertir todas las fiestas del calendario laboral en absolutas, abonables y sin recuperación y se dejó sin resolver la cuestión de la percepción de indemnizaciones en caso de accidentes y enfermedades profesionales. Pese a que los representantes obreros hicieron reiteradas concesiones, la obstinada negativa de la patronal hizo imposible seguir con las deliberaciones.

La ruptura de la negociación del convenio fue comunicada en la asamblea masiva que se celebró la tarde del mismo día 20 de julio. Ante un auditorio de miles de personas, abarrotado el salón de actos del Sindicato y muchos esperando en la calle, se fueron leyendo las propuestas y contraofertas de ambas partes negociadoras y la nota definitiva de ruptura. Finalmente se dio un tiempo para pensar y llegó el momento de la votación a mano alzada. Una abrumadora mayoría decidió: «Huelga; mañana todos aquí a las 8 para pasar juntos por los tajos y recoger a los que faltan, a los que no están presentes aquí».
La asamblea terminó a las diez y media de la noche. Había durado tres horas. En esos momentos se había convertido en el máximo órgano dirigente, con un desarrollo rápido, ordenado y claro en comparación con todas las asambleas anteriores. Después de la experiencia vivida desde junio, la asamblea había madurado como forma de organización, en un proceso que siendo participativo desde la base, había permitido una gran identificación colectiva con la discusión del convenio. El hecho de que la ruptura de las negociaciones se asumiera como una decisión de todos era prueba de ello. Sin duda éste era el convenio de la mayoría de los trabajadores de la construcción de Granada, lo sentían como propio y estaban dispuestos a sacarlo adelante mediante la huelga, asumiendo todas las consecuencias que se derivaran de tal decisión. Así fue como al término de la asamblea, la noticia de la convocatoria del paro para el día siguiente voló de boca en boca por los barrios y pueblos cercanos.
Desde antes de las 8 de la mañana del día siguiente, lunes 21 de julio, los trabajadores se fueron concentrando en el bulevar, frente al edifico de Sindicatos, hasta contar más de 6.000 personas.

Huelga del 70

El paro era casi absoluto en Granada y en los pueblos de los alrededores, donde se calcula que lo habían secundado más de 12.000 trabajadores. Ante lacantidad de gente concentrada y el entusiasmo reinante, comenzaron a llegar las iniciativas de movilización. La concentración se dirigió entonces en dirección al cercano Camino de Ronda, con la intención de que se sumaran a la huelga algunas obras que todavía no lo habían hecho, era la zona en la que por entonces se construían los nuevos edificios universitarios. De este modo, un enorme piquete de miles de personas marchó con tranquilidad por las aceras, parando todas las obras y recogiendo a más albañiles de los tajos. A pesar de la actitud reiteradamente pacífica de los manifestantes, que no cortaron el tráfico e incluso pidieron ser escoltados por los guardias, la policía les salió al encuentro, dándoles tres minutos para disolverse. Hubo una primera carga policial que fue repelida y contestada por los trabajadores y, para evitar la batalla campal, la gente decidió regresar a la puerta del Sindicato .

“Un intermedio de calma. De las 9 a las 11 de la mañana los albañiles se volvieron a concentrar pacíficamente en el bulevar, algunos conversando incluso con la fuerza pública y comentando con humor el enfrentamiento reciente, ya que muchos de ellos eran conocidos, vivían en los mismos barrios y procedían de los mismos pueblos. Con intermitencia la multitud concentrada iba exigiendo soluciones concretas, lo que motivó que se creara una comisión de representantes obreros con el propósito de ir a hablar con el delegado provincial de trabajo y con las autoridades sindicales, que les presionaron para que acabaran con la huelga. Hacia las 11 los miembros de esta comisión hablaron ante la multitud con un megáfono prestado por la policía y propusieron disolver la concentración, pidiendo a los albañiles que se reintegraran al trabajo a las 2 de la tarde y que ellos tratarían de que se les abonase el salario de la mañana, garantizando que las negociaciones del convenio continuarían. Esta opción fue rechazada por la multitud. En esos momentos una persona agarró el megáfono y propuso continuar la huelga y convocar otra asamblea para el día siguiente a las 8 de la mañana, lo que fue aceptado. Los albañiles granadinos eran en ese momento plenamente conscientes de que la patronal no iba a ceder por las buenas y que sólo su propia fuerza, puesta en práctica mediante la huelga, podría servir como instrumento de presión para alcanzar sus reivindicaciones. Había miedo, sin duda, sabían que estaban participando en un acto sin precedentes en la reciente historia de la clase obrera granadina. Pero sus decisiones no eran fruto de un momento de euforia, tal y como lo prueba el mes de asambleas que llevaban a sus espaldas y el hecho de que se hubieran concentrado varios miles de personas en actitud firme y resuelta, sin llamamientos o consignas de ningún grupo político.
A pesar de la calma que había caracterizado a la policía tras el primer enfrentamiento de la mañana, sobre el mediodía se produjo súbitamente un cambió de actitud. La explicación de la anterior calma policial parece indicar que aquel intervalo de tiempo fue utilizado por el gobernador civil para pedir refuerzos policiales a Málaga y a Jaén.
Ante el rechazo manifiesto de los trabajadores a acatar las condiciones impuestas por las autoridades sindicales, las fuerzas del orden se replegaron, ordenando la dispersión y anunciando una carga si al tercer toque de corneta no se había dispersado la multitud. Nadie llegó nunca a oír el tercer toque. Al segundo toque comenzaron los golpes y se inició una desbandada en la que los trabajadores quedaron divididos en dos grupos desiguales.
La mayoría de los obreros se replegaron hacía la zona de La Caleta con algunos heridos. Al llegar a la altura de la calle Doctor Olóriz se dio una coincidencia que fue determinante para el desarrollo posterior de los acontecimientos. Tropezaron con un camión cargado de bovedillas que bajaba por la calle y que tuvo de detenerse al toparse con la multitud. Inmediatamente, algunos jóvenes treparon al camión y empezaron a arrojar contra la calzada los materiales de obra, haciéndolos añicos.
Esos cascotes fueron utilizados junto con trozos arrancados del pavimento como munición por parte los trabajadores, que iniciaron entonces una contraofensiva a pedradas, primero obligando a la policía a replegarse hasta los Sindicatos, y después a escapar y a buscar refugio donde pudieran.
Las bombas de humo demostraban una escasa eficacia, ya que la mayoría eran devueltas por los albañiles, que en su avance volcaron y destrozaron todos los vehículos policiales que encontraron a su paso. El nivel de violencia que llegó a adquirir el enfrentamiento fue brutal. Fue en esos momentos de enorme confusión cuando, mezclados con los gritos de calma que nadie escuchaba, empezaron a sonar los disparos. Desenfundando y abriéndose paso a tiros, la policía lanzó un ataque definitivo persiguiendo a la gente que se dispersaba por las calles. Pese a los disparos, la determinación de algunos albañiles era tan grande, que durante un cierto tiempo sostuvieron el enfrentamiento”. (La Huelga de 1970 en Granada. Columna Rapperpunk).

Y allí cayeron muertos tres albañiles granadinos…

Antonio Huertas Remigio, Manuel Sánchez Mesa y Cristóbal Ibáñez Encinas

Hiuelga del 70 (mártires).

 

 

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Recuerdo y homenaje a los tres asesinados en la Huelga del 70.(I)

Recuerdo y homenaje a los tres asesinados en la Huelga del 70.(I)

Hiuelga del 70 (mártires).

 Hace 48 años que se desarrolló  el importante conflicto y huelga del sector de la Construcción en Granada. Como es bien sabido, concluyó de manera trágica. Una carga policial provocó la muerte de tres obreros frente al entonces edificio del sindicato vertical: el marmolista Cristóbal Ibáñez Encinas y los albañiles  Manuel Sánchez Mesa, y Antonio Huertas Remigio.

La situación social y laboral en la Granada de 1970 era pavorosa. Cada año más de 15.000 granadinos y granadinas hacían las maletas y se marchaban, fundamentalmente con destino a Cataluña, pero también a  otros lugares y a la próspera Europa del Norte (Francia, Alemania, Suiza…) Entre esos flujos de emigración exterior e interior, fue mucha la gente de los pueblos que se instaló en la ciudad de Granada. Los que se quedaron debieron soportar las durísimas condiciones de trabajo de una economía subdesarrollada, instalada a su vez en un Estado Español subdesarrollado en la periferia de Europa occidental. De este modo, lejos de resolver los graves problemas estructurales del territorio, el desarrollo económico del capitalismo español en la década de 1960 hizo de Granada y Andalucía la periferia de la periferia. Marginada por todos los planes de desarrollo del Franquismo, la Granada de 1970 era una ciudad agrícola sin desarrollo ni industrialización, compuesta por funcionarios y administrativos, por una población que vivía del comercio, los transportes, pequeños talleres de diversa índole y un sector de la construcción que había ido desarrollándose paulatinamente a lo largo de la década anterior. A parte de eso Granada era, como tantas otras zonas del Estado, un mercado de consumo de lo que se elaboraba en otros lugares del Estado Español y Europa.

En este orden de cosas y con la Construcción como único motor que “tiraba” del empleo de la provincia, la clase obrera granadina iba organizándose en la clandestinidad. En una ciudad así, los obreros de la construcción constituían la mayor parte de la población trabajadora. Se trataba fundamentalmente de trabajadores que abandonaban el mundo rural granadino. Personas que habían sufrido una gran transformación de sus condiciones de vida. Desarraigados de la vida rural, experimentaron el tránsito hacia una forma de vida más mercantilizada, más dependiente del salario. Pero los salarios de los albañiles apenas daban para nada, y mucho menos permitían buscar consuelo en los incipientes hábitos del consumo de masas que se habían ido extendiendo en otras zonas del Estado. Amparados por la abundante mano de obra y la legislación favorable, los empresarios del sector exprimían al máximo a los trabajadores locales, pagando unos salarios miserables .Las más que lamentables condiciones de trabajo en el sector de la construcción de Granada pueden resumirse así: los obreros peones cobraban unas 1.200 pesetas semanales, en las que estaban incluidas las pagas, los permisos y el plus familiar. Las jornadas eran de 10 horas y se trabajaba seis días a la semana, y además estaban generalizados el sistema de destajos y las horas extra, lo que provocaba un alto nivel de paro. Los contratos no solían durar más de  6 meses, con un periodo de prueba de 15 días. Así era habitual que los obreros pasasen de una empresa a otra de forma recurrente, además de que fuesen frecuentes los periodos de inactividad y paro. Cada cierto tiempo los trabajadores eran despedidos o trasladados de empresa, se evitaba de este modo que llegasen a formar parte de la plantilla, estando condenados a una precariedad e interinidad permanente . El fraude a la Seguridad Social era práctica frecuente por parte de la patronal, además de que muchas de las empresas que hacían contrato no diesen de alta a los trabajadores.

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Ante los abusos permanentes y la falta de un futuro y unas condiciones de vida dignas, los trabajadores comenzaron a realizar asambleas (donde tuvieron su papel actor las HOAC, unas incipientes Comisiones Obreras y el PCE, además del movimiento vecinal) como las muchas organizadas en el barrio de La Virgencica, donde comenzó a gestarse una plataforma reivindicativa y unas bases para el futuro convenio que regulase las condiciones de trabajo entre la Patronal y los trabajadores del sector. Este documento se fue estructurando así: la reducción de las diferencias salariales entre las diversas categorías, un salario para el peón de 240 pesetas por 8 horas a rendimiento normal, la eliminación de las horas extraordinarias y los destajos que aumentaban el paro, así como reducir al mínimo posible la eventualidad y los despidos. Los trabajos de comunicación entre los albañiles granadinos acerca de la marcha del convenio, realizados tanto por parte de los militantes de las organizaciones como por personas independientes que fueron sumándose al proceso, prepararon el terreno para que la asistencia a las asambleas informativas se convirtieran en un acontecimiento masivo. Se pretendía, y se insistió en ello desde el principio, que lo acordado con la patronal no tuviera validez hasta que la asamblea lo diera por bueno. Por otra parte, el objetivo de los trabajadores organizados que planificaron la elaboración del convenio de 1970 no era conseguir un acuerdo definitivo, sino más bien instalar una dinámica en la cual se pudiera negociar un nuevo convenio cada año, de tal forma que sirviera de base para aumentar el grado de conciencia y organización de la clase obrera en Granada.

Las negociaciones para la firma del nuevo convenio se iniciaron el 17 de junio de 1970. La cerrazón patronal, que pretendía negociar a espaldas de lo acordado en las asambleas previas, hizo que se convocara la primera asamblea informativa en el salón de actos del Sindicato  Vertical el día 30 de junio. Asistieron más de 800 albañiles que volvieron a reiterarse y aprobar sus reivindicaciones y convocándose una nueva asamblea para el día 7 de julio.

(Mañana 21 de julio , día del aniversario del asesinato de los tres trabajadores, publicaremos la segunda entrega y final)

 

Construcción: jornada laboral de verano (2 de julio a 17 de agosto).

Construcción: jornada laboral de verano (2 de julio a 17 de agosto).

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Como todos los años se establece la jornada continuada entre el 2 de julio y el 17 de agosto (ambos inclusives) con la características que se detallan a continuación:

Entre el 2 de y el 27 de julio se establece la jornada continuada de 8 horas que no podrá exceder de las 15’00 horas.

Entre el 28 de julio y el 17 de agosto se establece la jornada continuada de 7 horas que no podrá exceder de las 14’30 horas.

A continuación os incluimos el texto completo del acuerdo y las tablas salariales de 2018.

http://www.juntadeandalucia.es/empleo/mapaNegociacionColectiva/descargarDocumento?uuid=4ad45a6c-535b-11e8-8cbf-7304cb93012d

ACUERDO DE JORNADA CONTINUADA PARA EL
AÑO 2018
Las partes firmantes, con la finalidad de procurar las
mejores condiciones de Salud y Seguridad en el tra-
bajo, así como de la mejora de la productividad, acuer-
dan para el 2018 establecer la jornada continuada que
comprende desde el 2 de julio al 17 de agosto, ambos
inclusive.
La jornada laboral será de 8 horas continuadas, no
pudiendo finalizar después de las 15:00 horas, en el pe-
ríodo comprendido desde el día 2 de Julio al 27 de Ju-
lio, ambos inclusive.
La jornada laboral será de 7 horas continuadas, no
pudiendo finalizar después de las 14:30 horas, en el pe-
ríodo comprendido entre el día 30 de Julio y el 17 de
agosto, ambos inclusive.
Aquellos trabajadores que disfruten sus vacaciones
anuales durante el período comprendido entre el 30 de
julio al 17 de agosto, obtendrán una compensación en
horas anuales a razón de una hora por cada día de va-
cación disfrutado en dicho período, que serán disfruta-
das a libre elección de los trabajadores mediante días
de libre disposición.
Las empresas que desarrollen su actividad realizando
infraestructuras de obra pública, podrán acordar con la
representación legal de los trabajadores la modificación
de la jornada continuada; siempre que el citado acuerdo
se ajuste a los criterios recogidos en el Convenio Provin-
cial vigente y estén motivados por posibles incumpli-
mientos de plazos de ejecución de las citadas obras. De
dicho acuerdo se dará traslado a la Autoridad Laboral
competente, quedando dicha información a disposición
de las partes firmantes del presente acuerdo.
Este calendario es de aplicación para todas las em-
presas y trabajadores encuadrados en el sector de la
Construcción y Obra Pública para Granada y Provincia.
Para adecuar el calendario laboral a la jornada esta-
blecida, los trabajadores dispondrán de 4 horas de libre
disposición anuales, cuyo disfrute será acordado en el
ámbito de cada empresa. Estas 4 horas se corresponde
a un exceso de jornada (2 horas), correspondiente al
año 2017 y las otras 2 al año 2018.
TABLAS SALARIALES CONSTRUCCIÓN 2018.
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