Taller informativo ¿QUÉ SIGNIFICA INVESTIGAR?

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Martes 6 de Noviembre a las 17:30 en el aula 27 de la facultad de Filosofía y Letras. 
Desde el SAT-PDI junto al IJITA vamos a impartir una sesión informativa acerca de los diferentes medios disponibles para desarrollar el inicio de una carrera investigadora. Entre otros puntos trataremos: becas de iniciación en el grado, becas de colaboración de departamento, ayudas para estancias en otras universidades, TFG, TFM, contratos FPU etc.
Ante la falta de información con la que las personas de estudios de grado se encuentran hemos creado este taller con el que contaremos con distintas personas investigadoras con experiencia en todos los puntos a trabajar.
Os animamos a participar en un taller novedoso y necesario para construir una universidad más equitativa.
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Charla – debate: Agroecología y lucha por la tierra en Brasil (18 de octubre – 19’00 horas)

Charla – debate: Agroecología y lucha por la tierra en Brasil (18 de octubre – 19’00 horas)

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Organizada por el seminario “Tierra, Territorio y Resistencias” y el SAT, el jueves 18 de octubre tendrá lugar la charla-debate Agroecología y lucha por la tierra en Brasil en la Librería Babakai a a las 19’00 horas.

Con la plena actualidad que nos aporta esta  en tiempo de agitación e involución en el gigante sudamericano, te esperamos para que escuches la charla a cargo de Maristela Dal Moro, de la Universidad Federal de Río de Janeiro.

Trabajar más horas que las que marca el contrato ¿Qué hacer?

Trabajar más horas que las que marca el contrato ¿Qué hacer?

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Una realidad,  un fraude que sufrimos constantemente los trabajadores es que nos hagan un contrato por X horas y nos obliguen a trabajar muchas más. ¿Qué podemos hacer? Además de, llegado el momento exigir que se nos paguen esas horas de más, hay otras consecuencias y cuestiones que debemos tener en cuenta y que desde la asesoría del SAT podemos llevar a cabo para que mejores tu situación laboral.

Para ir aclarando ideas,  toda jornada trabajada fuera de las horas contratadas, y que no sean extras ni complementarias,  hacen que el contrato se encuentre en fraude de ley, tal y como se desprende de la clara redacción del artículo 15.3 ET, que establece “Se presumirá por tiempo indefinido los contratos temporales celebrados en fraude de ley” . El tipo de incumplimiento legal a estos efectos es indiferente: trabajar más horas de las estipuladas en contrato o trabajar sin estar en alta en Seguridad Social: son contratos celebrados igualmente en fraude de ley. Por ello ante esta situación podemos optar por tres alternativas ante el Juzgado de lo Social y /o actuar ante la Inspección de Trabajo para que nos resarzan nuestros derechos y nos permitan recuperar el dinero que el empresario no nos ha pagado u obtener un contrato de indefinido, acorde con lo que trabajamos. A saber:

  1. Puedes reclamar las cantidades salariales adeudadas

Si la jornada que estamos realizando de más no nos la pagan, la podemos reclamar, con el límite del periodo comprendido en los últimos 12 meses anteriores al momento de la reclamación. Para solicitar la reclamación salarial debemos iniciar un procedimiento administrativo presentando papeleta de conciliación en el CMAC (Centro de Conciliación, mediación y arbitraje). Si en el acto de conciliación no llegamos a un acuerdo con el empresario, se deberá presentar demanda en el juzgado de lo social del lugar al que corresponda.

     2. Solicitar al  Juzgado la extinción del contrato

La ley nos ofrece esta otra posibilidad consistente en solicitar judicialmente la extinción del contrato, con indemnización de 33 días (correspondiente la indemnización por despido improcedente) por año trabajado por incumplimiento grave del empresario, que en el caso que nos ocupa se trata de un incumplimiento con dicho carácter. Además, esta extinción del contrato conlleva derecho a percibir prestación por desempleo, que le será concedida al trabajador o trabajadora de igual forma a la que se concede a un trabajador con despido ordinario.

      3. Solicitar el carácter indefinido del contrato por fraude de ley.

Tal y como avanzamos en la introducción de este artículo los contratos celebrados en fraude de ley ( y el supuesto que nos ocupa, lo es) tendrán CARÁCTER INDEFINIDO. Pero es claro que si el empresario lleva tiempo cometiendo esta ilegalidad, no nos no dará pie a convertir contrato alguno en indefinido por lo que se deberemos acudir al juzgado.

Hemos de matizar que la acción de reclamación de salarios es compatible con cualquier otra acción, es decir, independientemente que solicitemos al Juzgado hacer valer el derecho, se podrá reclamar paralelamente las cantidades económicas que nos deba el empresario. En muchas ocasiones, además de las cantidades salariales que a primera vista se adeudan, se le han de sumar otras tantas que generalmente no conocemos los trabajadores y que recogen la mayoría de convenios colectivos, tales como bolsas de comedor, pluses varios, premios por producción, ayudas familiares por hijos escolarizados y cheques guardería, entre otros. Para que comprendas mejor el convenio colectivo de aplicación es necesario que pases por la asesoría del SAT más cercana y te informaremos detalladamente. 

¿Si demando al empresario pueden despedirme?

El despido siempre es posible, pero no siempre es legal. Lo que si es ilegal es un despido motivado por el inicio de acciones legales contra el empresario que despide, por ello no se debe temer a iniciar acciones legales. Si demostramos que el despido es producido por eso tendremos todas las de ganar.

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¿Y, antes de acudir al Juzgado o denunciar abiertamente, qué es lo primero que debo hacer para hacer valer mis derechos?

En primer lugar interponer denuncia ante la Inspección de Trabajo y Seguridad Social. Esta denuncia es anónima y el empresario nunca sabrá qué trabajador la ha interpuesto. La consecuencias son únicamente que un subinspector de trabajo se personará en el centro de trabajo, un día al azar,  primero observando la actividad de la empresa, y de los trabajadores y posteriormente solicitará al empresario la documentación relativa a contratos y altas de Seguridad Social para comprobar que todo está según ley. En el caso en que se detecte el ilícito, la Inspección de trabajo levantará acta de infracción según el ilícito detectado.

La importancia de que la denuncia sea previa al inicio de una eventual demanda judicial reside en que al demandar ante el Juzgado de lo Social, éste solicitará información a la Inspección de Trabajo con lo que si ésta ya ha emitido informe, el proceso se agiliza y se ganan posibilidades de un resultado satisfactorio. Pero, también, el inspector de Trabajo puede hacer de oficio que tu contrato se transforme en indefinido y por lasa horas que realmente trabajas.

Para ver cómo denunciar ante la Inspección y de qué manera es más conveniente actuar ante este organismo, próximamente haremos un artículo explicando todo lo relativo a esto.

Escuela Feminista del SAT en Sanlúcar de Barrameda (22 y 23 de septiembre).

Escuela Feminista del SAT en Sanlúcar de Barrameda (22 y 23 de septiembre).

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Si estás interesada en acudir a la Escuela Popular feminista del SAT que se celebrará en Salúcar de Barrameda (Cádiz) , puedes contactar con la secretaría de organización del sindicato en Granada. Desde aquí se organizará y coordinará el desplazamiento y demás cuestiones para el viaje y estancia en la Escuela.

Salud y Feminismo.

 

SAT Granada.

Unión Territorial.

Recuerdo y homenaje a los tres asesinados en la Huelga del 70.(y II)

Recuerdo y homenaje a los tres asesinados en la Huelga del 70.(y II)

El relato de la organización de los trabajadores de la Construcción y la posterior huelga en julio de 1970 fue introducida en la primera parte de este artículo que hoy completamos narrando el desarrollo y culminación de la Huelga donde fueron asesinados tres trabajadores el día 21 de julio. Se llamaban Antonio Huertas Remigio, un chico de 22 años de Maracena; Manuel Sánchez Mesa, de 24 años y vecino de Armilla; y Cristóbal Ibáñez Encinas de 43 años y padre de cinco hijos.

Tras las primeras rondas de negociaciones y las asambleas en el edifico del Sindicato Vertical, la asamblea prevista para el 7 de julio no pudo celebrarse por la presión de las autoridades franquistas y la policía. Se aplazó, pues, para el día 16 y posteriormente para el día 20, coincidiendo esta vez con la cuarta sesión de la comisión deliberadora del convenio. La actitud de la patronal era tan obstinada, terca y cerrada que se podía prever que las negociaciones iban a quebrarse de un momento a otro.. Y así fue. El clima de tensión que dominó la cuarta sesión de la comisión deliberadora provocó la ruptura de las negociaciones. El punto de desacuerdo fue principalmente la cuestión del salario. Los trabajadores habían rebajado su petición inicial de 300 pesetas diarias, y ahora pedían 240 de sueldo íntegro para los peones de albañil, mientras que los empresarios no estaban dispuestos a ofrecer más que 170 pesetas divididas en tres partes: el salario, un plus de asistencia al trabajo y un plus de constancia. Los empresarios rechazaron también la petición de que, con el propósito de mitigar la eventualidad en el empleo, se adquiriera la categoría de obrero fijo a los cuatro meses de trabajo, antes eran precisos seis. Igualmente se rechazó la petición de los trabajadores de convertir todas las fiestas del calendario laboral en absolutas, abonables y sin recuperación y se dejó sin resolver la cuestión de la percepción de indemnizaciones en caso de accidentes y enfermedades profesionales. Pese a que los representantes obreros hicieron reiteradas concesiones, la obstinada negativa de la patronal hizo imposible seguir con las deliberaciones.

La ruptura de la negociación del convenio fue comunicada en la asamblea masiva que se celebró la tarde del mismo día 20 de julio. Ante un auditorio de miles de personas, abarrotado el salón de actos del Sindicato y muchos esperando en la calle, se fueron leyendo las propuestas y contraofertas de ambas partes negociadoras y la nota definitiva de ruptura. Finalmente se dio un tiempo para pensar y llegó el momento de la votación a mano alzada. Una abrumadora mayoría decidió: «Huelga; mañana todos aquí a las 8 para pasar juntos por los tajos y recoger a los que faltan, a los que no están presentes aquí».
La asamblea terminó a las diez y media de la noche. Había durado tres horas. En esos momentos se había convertido en el máximo órgano dirigente, con un desarrollo rápido, ordenado y claro en comparación con todas las asambleas anteriores. Después de la experiencia vivida desde junio, la asamblea había madurado como forma de organización, en un proceso que siendo participativo desde la base, había permitido una gran identificación colectiva con la discusión del convenio. El hecho de que la ruptura de las negociaciones se asumiera como una decisión de todos era prueba de ello. Sin duda éste era el convenio de la mayoría de los trabajadores de la construcción de Granada, lo sentían como propio y estaban dispuestos a sacarlo adelante mediante la huelga, asumiendo todas las consecuencias que se derivaran de tal decisión. Así fue como al término de la asamblea, la noticia de la convocatoria del paro para el día siguiente voló de boca en boca por los barrios y pueblos cercanos.
Desde antes de las 8 de la mañana del día siguiente, lunes 21 de julio, los trabajadores se fueron concentrando en el bulevar, frente al edifico de Sindicatos, hasta contar más de 6.000 personas.

Huelga del 70

El paro era casi absoluto en Granada y en los pueblos de los alrededores, donde se calcula que lo habían secundado más de 12.000 trabajadores. Ante lacantidad de gente concentrada y el entusiasmo reinante, comenzaron a llegar las iniciativas de movilización. La concentración se dirigió entonces en dirección al cercano Camino de Ronda, con la intención de que se sumaran a la huelga algunas obras que todavía no lo habían hecho, era la zona en la que por entonces se construían los nuevos edificios universitarios. De este modo, un enorme piquete de miles de personas marchó con tranquilidad por las aceras, parando todas las obras y recogiendo a más albañiles de los tajos. A pesar de la actitud reiteradamente pacífica de los manifestantes, que no cortaron el tráfico e incluso pidieron ser escoltados por los guardias, la policía les salió al encuentro, dándoles tres minutos para disolverse. Hubo una primera carga policial que fue repelida y contestada por los trabajadores y, para evitar la batalla campal, la gente decidió regresar a la puerta del Sindicato .

“Un intermedio de calma. De las 9 a las 11 de la mañana los albañiles se volvieron a concentrar pacíficamente en el bulevar, algunos conversando incluso con la fuerza pública y comentando con humor el enfrentamiento reciente, ya que muchos de ellos eran conocidos, vivían en los mismos barrios y procedían de los mismos pueblos. Con intermitencia la multitud concentrada iba exigiendo soluciones concretas, lo que motivó que se creara una comisión de representantes obreros con el propósito de ir a hablar con el delegado provincial de trabajo y con las autoridades sindicales, que les presionaron para que acabaran con la huelga. Hacia las 11 los miembros de esta comisión hablaron ante la multitud con un megáfono prestado por la policía y propusieron disolver la concentración, pidiendo a los albañiles que se reintegraran al trabajo a las 2 de la tarde y que ellos tratarían de que se les abonase el salario de la mañana, garantizando que las negociaciones del convenio continuarían. Esta opción fue rechazada por la multitud. En esos momentos una persona agarró el megáfono y propuso continuar la huelga y convocar otra asamblea para el día siguiente a las 8 de la mañana, lo que fue aceptado. Los albañiles granadinos eran en ese momento plenamente conscientes de que la patronal no iba a ceder por las buenas y que sólo su propia fuerza, puesta en práctica mediante la huelga, podría servir como instrumento de presión para alcanzar sus reivindicaciones. Había miedo, sin duda, sabían que estaban participando en un acto sin precedentes en la reciente historia de la clase obrera granadina. Pero sus decisiones no eran fruto de un momento de euforia, tal y como lo prueba el mes de asambleas que llevaban a sus espaldas y el hecho de que se hubieran concentrado varios miles de personas en actitud firme y resuelta, sin llamamientos o consignas de ningún grupo político.
A pesar de la calma que había caracterizado a la policía tras el primer enfrentamiento de la mañana, sobre el mediodía se produjo súbitamente un cambió de actitud. La explicación de la anterior calma policial parece indicar que aquel intervalo de tiempo fue utilizado por el gobernador civil para pedir refuerzos policiales a Málaga y a Jaén.
Ante el rechazo manifiesto de los trabajadores a acatar las condiciones impuestas por las autoridades sindicales, las fuerzas del orden se replegaron, ordenando la dispersión y anunciando una carga si al tercer toque de corneta no se había dispersado la multitud. Nadie llegó nunca a oír el tercer toque. Al segundo toque comenzaron los golpes y se inició una desbandada en la que los trabajadores quedaron divididos en dos grupos desiguales.
La mayoría de los obreros se replegaron hacía la zona de La Caleta con algunos heridos. Al llegar a la altura de la calle Doctor Olóriz se dio una coincidencia que fue determinante para el desarrollo posterior de los acontecimientos. Tropezaron con un camión cargado de bovedillas que bajaba por la calle y que tuvo de detenerse al toparse con la multitud. Inmediatamente, algunos jóvenes treparon al camión y empezaron a arrojar contra la calzada los materiales de obra, haciéndolos añicos.
Esos cascotes fueron utilizados junto con trozos arrancados del pavimento como munición por parte los trabajadores, que iniciaron entonces una contraofensiva a pedradas, primero obligando a la policía a replegarse hasta los Sindicatos, y después a escapar y a buscar refugio donde pudieran.
Las bombas de humo demostraban una escasa eficacia, ya que la mayoría eran devueltas por los albañiles, que en su avance volcaron y destrozaron todos los vehículos policiales que encontraron a su paso. El nivel de violencia que llegó a adquirir el enfrentamiento fue brutal. Fue en esos momentos de enorme confusión cuando, mezclados con los gritos de calma que nadie escuchaba, empezaron a sonar los disparos. Desenfundando y abriéndose paso a tiros, la policía lanzó un ataque definitivo persiguiendo a la gente que se dispersaba por las calles. Pese a los disparos, la determinación de algunos albañiles era tan grande, que durante un cierto tiempo sostuvieron el enfrentamiento”. (La Huelga de 1970 en Granada. Columna Rapperpunk).

Y allí cayeron muertos tres albañiles granadinos…

Antonio Huertas Remigio, Manuel Sánchez Mesa y Cristóbal Ibáñez Encinas

Hiuelga del 70 (mártires).

 

 

Recuerdo y homenaje a los tres asesinados en la Huelga del 70.(I)

Recuerdo y homenaje a los tres asesinados en la Huelga del 70.(I)

Hiuelga del 70 (mártires).

 Hace 48 años que se desarrolló  el importante conflicto y huelga del sector de la Construcción en Granada. Como es bien sabido, concluyó de manera trágica. Una carga policial provocó la muerte de tres obreros frente al entonces edificio del sindicato vertical: el marmolista Cristóbal Ibáñez Encinas y los albañiles  Manuel Sánchez Mesa, y Antonio Huertas Remigio.

La situación social y laboral en la Granada de 1970 era pavorosa. Cada año más de 15.000 granadinos y granadinas hacían las maletas y se marchaban, fundamentalmente con destino a Cataluña, pero también a  otros lugares y a la próspera Europa del Norte (Francia, Alemania, Suiza…) Entre esos flujos de emigración exterior e interior, fue mucha la gente de los pueblos que se instaló en la ciudad de Granada. Los que se quedaron debieron soportar las durísimas condiciones de trabajo de una economía subdesarrollada, instalada a su vez en un Estado Español subdesarrollado en la periferia de Europa occidental. De este modo, lejos de resolver los graves problemas estructurales del territorio, el desarrollo económico del capitalismo español en la década de 1960 hizo de Granada y Andalucía la periferia de la periferia. Marginada por todos los planes de desarrollo del Franquismo, la Granada de 1970 era una ciudad agrícola sin desarrollo ni industrialización, compuesta por funcionarios y administrativos, por una población que vivía del comercio, los transportes, pequeños talleres de diversa índole y un sector de la construcción que había ido desarrollándose paulatinamente a lo largo de la década anterior. A parte de eso Granada era, como tantas otras zonas del Estado, un mercado de consumo de lo que se elaboraba en otros lugares del Estado Español y Europa.

En este orden de cosas y con la Construcción como único motor que “tiraba” del empleo de la provincia, la clase obrera granadina iba organizándose en la clandestinidad. En una ciudad así, los obreros de la construcción constituían la mayor parte de la población trabajadora. Se trataba fundamentalmente de trabajadores que abandonaban el mundo rural granadino. Personas que habían sufrido una gran transformación de sus condiciones de vida. Desarraigados de la vida rural, experimentaron el tránsito hacia una forma de vida más mercantilizada, más dependiente del salario. Pero los salarios de los albañiles apenas daban para nada, y mucho menos permitían buscar consuelo en los incipientes hábitos del consumo de masas que se habían ido extendiendo en otras zonas del Estado. Amparados por la abundante mano de obra y la legislación favorable, los empresarios del sector exprimían al máximo a los trabajadores locales, pagando unos salarios miserables .Las más que lamentables condiciones de trabajo en el sector de la construcción de Granada pueden resumirse así: los obreros peones cobraban unas 1.200 pesetas semanales, en las que estaban incluidas las pagas, los permisos y el plus familiar. Las jornadas eran de 10 horas y se trabajaba seis días a la semana, y además estaban generalizados el sistema de destajos y las horas extra, lo que provocaba un alto nivel de paro. Los contratos no solían durar más de  6 meses, con un periodo de prueba de 15 días. Así era habitual que los obreros pasasen de una empresa a otra de forma recurrente, además de que fuesen frecuentes los periodos de inactividad y paro. Cada cierto tiempo los trabajadores eran despedidos o trasladados de empresa, se evitaba de este modo que llegasen a formar parte de la plantilla, estando condenados a una precariedad e interinidad permanente . El fraude a la Seguridad Social era práctica frecuente por parte de la patronal, además de que muchas de las empresas que hacían contrato no diesen de alta a los trabajadores.

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Ante los abusos permanentes y la falta de un futuro y unas condiciones de vida dignas, los trabajadores comenzaron a realizar asambleas (donde tuvieron su papel actor las HOAC, unas incipientes Comisiones Obreras y el PCE, además del movimiento vecinal) como las muchas organizadas en el barrio de La Virgencica, donde comenzó a gestarse una plataforma reivindicativa y unas bases para el futuro convenio que regulase las condiciones de trabajo entre la Patronal y los trabajadores del sector. Este documento se fue estructurando así: la reducción de las diferencias salariales entre las diversas categorías, un salario para el peón de 240 pesetas por 8 horas a rendimiento normal, la eliminación de las horas extraordinarias y los destajos que aumentaban el paro, así como reducir al mínimo posible la eventualidad y los despidos. Los trabajos de comunicación entre los albañiles granadinos acerca de la marcha del convenio, realizados tanto por parte de los militantes de las organizaciones como por personas independientes que fueron sumándose al proceso, prepararon el terreno para que la asistencia a las asambleas informativas se convirtieran en un acontecimiento masivo. Se pretendía, y se insistió en ello desde el principio, que lo acordado con la patronal no tuviera validez hasta que la asamblea lo diera por bueno. Por otra parte, el objetivo de los trabajadores organizados que planificaron la elaboración del convenio de 1970 no era conseguir un acuerdo definitivo, sino más bien instalar una dinámica en la cual se pudiera negociar un nuevo convenio cada año, de tal forma que sirviera de base para aumentar el grado de conciencia y organización de la clase obrera en Granada.

Las negociaciones para la firma del nuevo convenio se iniciaron el 17 de junio de 1970. La cerrazón patronal, que pretendía negociar a espaldas de lo acordado en las asambleas previas, hizo que se convocara la primera asamblea informativa en el salón de actos del Sindicato  Vertical el día 30 de junio. Asistieron más de 800 albañiles que volvieron a reiterarse y aprobar sus reivindicaciones y convocándose una nueva asamblea para el día 7 de julio.

(Mañana 21 de julio , día del aniversario del asesinato de los tres trabajadores, publicaremos la segunda entrega y final)

 

Plazos Laborales y V (Plazos para demandar y otros plazos)

Plazos Laborales y V (Plazos para demandar y otros plazos)

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Durante una relación laboral hay muchísimos plazos a tener en cuenta, tanto que tienen que respetar el trabajador como la empresa, o a veces incluso la Administración. Hay que tener en cuenta que en este artículo se indican los plazos generales, pero algunos de ellos pueden ser modificados por los Convenios Colectivos.

Plazos para demandar

57- Plazo para demandar por despido o fin de contrato. Cuando se produce un despido , el trabajador tiene un plazo de 20 días hábiles para impugnarlo, desde la fecha en la que se produce el despido. En este caso es necesario presentar primero una papeleta de conciliación , que paralizará dicho plazo.

58- Plazo para demandar por un despido en un ERE. El plazo es de 20 días hábiles. Es recomendable que si no se tiene constancia de si el ERE ha sido impugnado colectivamente por los representantes de los trabajadores, se empiece a contar el plazo desde la fecha de efectos del despido.

59- Plazo para demandar por una sanción. Al ser sancionado el trabajador tiene un plazo de 20 días hábiles desde que se recibe la carta de sanción, para demandar. El primer paso es presentar una papeleta de conciliación que interrumpe el plazo.

60- Plazo para reclamaciones de cantidad y derechos. Es el plazo general de reclamación y es de 1 año. Se puede reclamar cantidades impagadas y derechos siempre que no haya pasado este plazo.

61- Plazo para demandar por conciliación de la vida laboral y familiar. En el caso de que la empresa deniegue algún derecho de conciliación de la vida laboral y familiar, como puede ser una reducción de jornada o una excedencia por cuidado de familiares, se tiene un plazo de 20 días hábiles para presentar directamente demanda ante los Juzgados de lo Social .

62- Plazos para demandar por vacaciones. Si al trabajador se le han impuesto unas vacacionesde forma unilateral por parte de la empresa, incumpliendo la forma legal de establecerse, el trabajador tiene un plazo de 20 días hábiles para demandar ante los Juzgados de lo Social. Si en cambio el trabajador es el que quiere que se le reconozcan unas vacaciones y la empresa no se las concede, tiene que hacerlo cuando quede al menos 2 meses de plazo hasta las fechas pretendidas de vacaciones

63- Plazo para demandar contra una movilidad geográfica. Cuando la empresa traslada a un trabajador a otro centro de trabajo y dicho traslado supone una movilidad geográfica, hay un plazo de 20 días hábiles para demandar desde que se recibe la carta notificando el traslado. Tiene que ser un traslado que implique que el trabajador objetivamente necesite cambiar de domicilio para acudir a trabajar.

64- Plazo para demandar contra una modificación sustancial de las condiciones de trabajo. Si la empresa realiza una modificación sustancial y el trabajador opta por impugnar esta medida, se tiene un plazo de 20 días hábiles para presentar una demanda, desde que se recibe la notificación del cambio.

65- Plazo para demandar contra un Expediente de Regulación Temporal de Empleo. Si un trabajador ve reducida o suspendida su jornada mediante un ERTE , el plazo para demandar si no se está de acuerdo es de 20 días hábiles.

66- Plazo para reclamar el pago de los salarios de tramitación por el Estado. Cuando una empresa tiene que pagar salarios de tramitación  , puede reclamar al Estado parte de estos, cuando entre la presentación de la demanda y la sentencia ha pasado un plazo de más de 90 días. El plazo que tiene la empresa para reclamarlos es de 1 año a contar desde el pago de los salarios de tramitación por el empresario, o desde la notificación del auto de insolvencia provisional al trabajador.

67- Plazo para reclamar una categoría o grupo profesional. Cuando se recibe una notificación por parte de la empresa indicando una categoría o un grupo profesional con el que no se está de acuerdo, se tiene un plazo de 20 días hábiles para impugnarlo. En el caso de que se quiera reclamar el derecho a que se reconozca que se está ocupando un puesto de una categoría superior, el plazo es el general de 1 año para el reconocimiento de derechos.

68- Plazo para reclamar cotizaciones impagadas. Cuando una empresa ha cotizado por menos cantidad de la que debería o no ha cotizado, se tiene un plazo de 4 años para reclamar esas cotizaciones a través de una denuncia ante la Inspección de Trabajo .

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Otros plazos durante el proceso judicial

69- Plazo para pedir pruebas antes de un juicio. Se puede pedir al Juzgado que solicite a la empresa que aporte algunas pruebas el día del juicio hasta 5 días antes de dicho día. Es útil pedir pruebas a la empresa cuando existen documentos que solo tiene ella y no se pueden conseguir de otra forma. Igualmente se pueden pedir también que se citen a testigos con este plazo.

70- Plazo para un nuevo despido después de un despido improcedente por requisitos de forma. Cuando un despido es declarado improcedente , por no cumplir los requisitos formales, la empresa puede optar por readmitirle y luego realizar un nuevo despido en el plazo de 7 días desde la sentencia.

71- Plazo para recurrir una sentencia. Si una sentencia puede ser recurrida en suplicación , el plazo para anunciar la intención de recurrir es de 5 días hábiles desde que se recibe la sentencia.

72- Plazo para que la empresa elija cuando un despido es improcedente. Al ser declarado undespido improcedente , la empresa tiene un plazo de 5 días para elegir entre readmitir al trabajador y pagarle los salarios de tramitación o pagarle la indemnización por despido improcedente . En el caso de que el trabajador sea representante de los trabajadores, es él el que elije.

73- Plazo para pedir la ejecución de una sentencia o una conciliación judicial. Cuando una empresa no cumple la obligación de pagar una cantidad reconocida en una sentencia o en una conciliación judicial, hay un plazo de 3 meses para solicitar al Juzgado la ejecución de esa sentencia o acuerdo. De esta forma se intentará que la empresa cumpla o el embargo de bienes para cubrir la deuda.

74- Plazo para pedir la readmisión después de un despido improcedente. En el caso de que un despido sea declarado improcedente y la empresa opte por readmitir o no elija y entonces se entiende que opta implícitamente por la readmisión, el trabajador tiene hasta 3 meses de plazo para pedir que se le readmita en el caso de que la empresa no lo haga.

75- Plazo que tiene la empresa para indicar el día de readmisión después de un despido improcedente. Cuando la empresa opta por la readmisión tiene un plazo de 10 días para indicarle al trabajador la fecha de reincorporación, teniendo que haber al menos 3 días de plazo entre la comunicación y dicha fecha.

76- Plazo de reclamación al FOGASA. Desde que se puede reclamar al FOGASA por la insolvencia de la empresa o la declaración de concurso y reconocimiento de las deudas, se tiene el plazo de 1 año para reclamarle el pago de las cantidades de las que se hace cargo este Organismo.

77- Plazo de responsabilidad en las subcontratas. Cuando hay una subcontratación, la empresa principal es también responsable de los salarios y cotizaciones durante 3 años

78- Plazo de responsabilidad entre empresas cuando hay una subrogación. Cuando hay unasubrogación, hay un plazo de 3 años de responsabilidad de las dos empresas por las deudas anteriores a la subrogación.